Todo lo que deseas está al otro lado de tus miedos.

Esta frase tan acertada fue escrita por Jack Canfield, un autor norteamericano experto en motivación.
El miedo nos acompaña a lo largo de nuestras vidas y va tomando formas diferentes; de pequeños tenemos miedo a la oscuridad, en la adolescencia nos da miedo el rechazo social, y de mayores tenemos miedo a enfrentarnos a la realidad y, sobre todo, a enfrentarnos a nosotros mismos.
Tener miedo nos lleva a adentrarnos en un callejón sin salida donde lo que nos paraliza cada vez es más grande. ¿Cuántas cosas hemos dejado de hacer por miedo? ¿Qué haríamos si no tuviéramos miedo? ¿A qué le tengo miedo?
Hay un ejemplo muy gráfico sobre el miedo. El esquiador inexperto que se enfrenta a una pendiente amenazante. ¿Qué puede hacer?. Partir su descenso en trocitos, en etapas. Así, superarlas una a una le ayudará a conseguir su objetivo. Si se plantea bajar de una vez, el miedo le paralizará e, incluso, pondrá en riesgo su vida.

Tomar conciencia de lo que me ayuda a crecer y lo que me frena es el primer paso para avanzar.


Conócete a ti mismo, bucea en tu interior y descubre tus tesoros. Y cuando aparezcan los miedos, pártelos en cachitos, no te dejes asustar por la sombra que proyecta tu miedo.
Recuerda, todo lo que deseas está al otro lado del miedo.

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